Audrey Coudevylle

Audrey Coudevylle

  • investigación

Colette, una sinfonía literaria: cuando la escritura se convierte en música

Audrey Coudevylle, profesora titular de literatura y cantología del siglo XX, explora en su investigación un aspecto poco conocido de la obra de Colette: la dimensión sonora. Especialista de la chanson francesa y de las voces femeninas, revela cómo la autora transformó los sonidos, las voces y las melodías en un lenguaje literario por derecho propio. Su enfoque, en la encrucijada de la literatura y la música, ofrece una nueva clave para entender el universo de Colette, donde cada palabra parece resonar como una nota.

Sumérjase en el universo sonoro de Colette

Colette, a menudo célebre por su aguda mirada sobre la condición femenina, también estuvo inmersa en un mundo musical. Sus padres, amantes de la música, le dieron una esmerada educación musical, y ella misma era una pianista de talento, aunque nunca hizo alarde de ello. Pero es sobre todo en su escritura donde resuena la música. Como señala Audrey Coudevylle, Colette describe a sus seres queridos a través de sus voces: Sido, su madre, tiene una "matizada voz de soprano", mientras que su padre, gran aficionado a la canción, es evocado a través de sus melodías. Incluso los animales de sus relatos parecen tener voz propia, traducida en sonido por la pluma de la autora.

Esta atención a las reminiscencias sonoras no es baladí. En una época en la que la grabación sonora estaba aún en pañales (los primeros discos grabados se comercializaron hacia 1904-1908, pero siguieron siendo escasos), Colette utilizó la escritura para hacer oír lo que no se podía captar. En La Vagabonde o L'Envers du music-hall, transcribe con precisión el grano de las voces, las tesituras, las entonaciones, como para fijar en el tiempo sonidos efímeros. Para Audrey Coudevylle, este enfoque forma parte de una búsqueda de la verdad: "La voz no puede ocultar nada", nos recuerda, citando la psicología. Al describir las voces de sus personajes, Colette buscaba captar su esencia más íntima.

Una metodología innovadora: escuchar la literatura

Para analizar esta dimensión sonora, Audrey Coudevylle ha adoptado una metodología multidisciplinar. Combina una lectura atenta de los textos de Colette con la escucha estilística: localiza pasajes que evocan la voz o el canto, luego analiza su ritmo, sus juegos sonoros, sus repeticiones. ¿El objetivo? Comprender cómo Colette utiliza el sonido para caracterizar a sus personajes o expresar sus emociones.

Por ejemplo, en L'Envers du music-hall, Colette retrata el mundo de los artistas de music-hall entre bastidores, lejos de la ostentación. Para captar la realidad de estas vidas, transcribe su manera de hablar, sus acentos, sus tics del habla. La voz se convierte así en una herramienta de realismo literario, una forma de hacer visible -o más bien audible- la verdad de sus protagonistas.

Este enfoque es tanto más original cuanto que colma una laguna en los estudios sobre Colette. Como señala Audrey Coudevylle, "Se ha trabajado mucho sobre la mirada, el gusto en Colette. Pero lo que se ha descuidado es lo que se engloba bajo el epígrafe de los sonidos." Su trabajo ofrece, por tanto, una nueva entrada en la obra, una forma de leerla -o más bien de escucharla- desde un ángulo novedoso.

Los sonidos de Colette.

Audrey Coudevylle es profesora titular de literatura del siglo XX y de cantología (estudios sobre el género de la chanson). Especialista en la chanson francesa (desde la Belle Époque hasta nuestros días) y en la chanson réaliste (Fréhel), amplía sus investigaciones a las voces, escritos y figuras de mujeres de la literatura implicadas en una vía emancipadora (desde Christine de Pizan, pasando por Colette o Lola Laffon). Paralelamente a sus investigaciones, en 2019 crea un espectáculo poético y musical, Et la Femme créa Baudelaire, dedicado al poeta y a su relación con su madre, al igual que con sus principales musas.

Et la Femme créa Baudelaire.

¿Por qué Colette escribió tan pocas canciones?

Durante su carrera en el music-hall, Colette se codeó con muchas de las estrellas de la chanson francesa de la Belle Époque y de los años de entreguerras (Fréhel, Maurice Chevalier, Marie Dubas, etc.) Mistinguett' también le debe un bello artículo de homenaje. Lo que es menos conocido es que Colette también fue letrista. Le debemos tres canciones, o mejor dicho, tres poemas musicados. Una de ellas, Mon âne, fue interpretada por el mismísimo Tino Rossi. Sin embargo, Colette siempre prefirió las canciones tradicionales y campestres a las del music-hall. Esto explicaría por qué, aunque le encantaban las formas de escritura breves (como la chanson) y necesitaba dinero, Colette no se volcó más en este género.

Se pueden plantear otras hipótesis.

En primer lugar, un nobismo cultural: nacida en una familia de intelectuales, Colette estuvo inmersa en la música clásica. Su primer marido, Willy, era crítico musical, y ella misma escribía reseñas de conciertos clásicos. La canción, percibida como una forma de arte "popular" y "fácil"
no siempre fue fácil. La canción, percibida como un arte "popular" y "fácil", no siempre era fácil.

Entonces, al igual que su amigo Jean Cocteau, que tenía un discurso ambiguo sobre la canción (apreciaba a ciertos cantantes "intelectuales", pero rechazaba la canción popular, a la que calificaba de "cáncer"), Colette seguramente cultivó una forma de condescendencia propia de los intelectuales de su época hacia un género entonces considerado menor. Esto explicaría por qué nunca se comprometió plenamente con el género.

Una invitación a volver a escuchar a Colette

El estudio de Audrey Coudevylle no sólo analiza el pasado: también propone una nueva forma de leer a Colette hoy. Al prestar atención a los sonidos, las voces y las musicalidades de sus textos, los lectores pueden descubrir una dimensión adicional de su obra. Como sugiere Audrey Coudevylle, "se trata de releer los extractos a la luz de esta nueva perspectiva para aprehender mejor la obra"

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Su artículo, publicado en la revista Europe, se inscribe en un enfoque de accesibilidad. Frédéric Maget, especialista en Colette y antiguo director de la Maison Colette, le pidió que contribuyera a un número colectivo, con el encargo de seguir siendo accesible para un público informado, pero no sólo académico. ¿El objetivo? Compartir la pasión por los sonidos de Colette con el mayor número de personas posible.

La obra de Audrey Coudevylle nos recuerda que la literatura no son sólo palabras: también puede ser una experiencia auditiva. Colette, al incorporar el sonido a su escritura, creó una obra en la que cada frase suena como una melodía. Y si nos tomáramos el tiempo de escucharla?
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