Seminario "La legitimidad del poder político a la luz de los programas de transición medioambiental".

Seminario del eje "Poderes: conocimiento, actores, arbitraje" del CRISS

Este seminario multidisciplinar propone trabajar sobre los argumentos, procesos y medios de legitimación y deslegitimación del poder político implicados en el desarrollo e implementación de programas de transición política vinculados a cuestiones ambientales.

El análisis de problemas medioambientales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la contaminación del aire, el agua y el suelo, o la creciente escasez de recursos, requieren profundas mutaciones y grandes cambios en los sectores de la energía, el transporte y la agricultura, etc. Estos cambios "globales" implican opciones políticas fundamentales a nivel social, económico, industrial, territorial, etc., así como el desarrollo de programas políticos y medidas públicas necesarias para "la transformación conjunta de las sociedades y el medio ambiente a escalaglobal"para aspirar a modos de desarrollo sostenibles.

O bien, la legitimidad de los actores políticos que toman estas decisiones, así como los procedimientos de toma de decisiones establecidos para lograrlas, son objeto de reflexión y a veces de crítica por parte de los ciudadanos, los investigadores o incluso los actores políticos, en particular en los sistemas democráticos.

La cuestión de la legitimidad del poder no es nueva; es incluso inherente a la existencia de un poder político determinado. El poder basado únicamente en la fuerza bruta es demasiado costoso en términos sociales y demasiado insostenible. Por ello, todo poder político aspira a ser percibido como aceptable. La legitimidad permite justificar las relaciones de poder y, del mismo modo, garantizar la obediencia voluntaria de los súbditos, esencial para la continuidad del poder vigente. Por tanto, es necesaria tanto para los gobernados como para los gobernantes: permite a los gobernantes consolidar su poder y da sentido a la sumisión de los gobernados.

Muchos autores han intentado definir el concepto de legitimidad, no sin dificultad dada la riqueza e importancia del concepto. Así, según Lipset, la legitimidad de un poder político descansa en su capacidad para "generar y mantener la creencia de que las instituciones políticas vigentes son las más adecuadas para la sociedad". David Easton, por su parte, define la legitimidad como la "convicción de que es correcto y adecuado aceptar a las autoridades, obedecerlas y someterse a las prescripciones del régimen político". Por último, cómo no mencionar la famosa tipología de Max Weber y sus tres tipos ideales de legitimidad, cada uno relativo a una fuente específica de autoridad: la legitimidad racional-jurídica, de la que el Estado es la expresión más acabada, la legitimidad tradicional y la legitimidad carismática. De estas definiciones surge la idea de que la legitimidad se refiere menos al régimen político como tal que a la creencia de los individuos en él: es de la creencia de los individuos en la legitimidad de una relación de poder, y no de las características específicas de esa relación, de donde emana la legitimidad. Una de las consecuencias de esto es que un poder considerado legítimo en un momento dado t, puede dejar de serlo si esta creencia se tambalea. En otras palabras, la legitimidad se metamorfosea, se consolida o se debilita, a medida que evolucionan las creencias de los individuos acerca de lo que constituye un poder legítimo.

La legitimidad es una relación de poder.

La cuestión medioambiental ilustra -quizás en algunos puntos renueva ? - las reflexiones sobre la legitimidad del poder político, ya que las transiciones plantean la cuestión democrática como un tema central. Estas transiciones tienen el poder de provocar una reevaluación de la creencia en la legitimidad de la relación de poder vigente y, por lo tanto, dar lugar a nuevas demandas, tanto en lo que respecta a los procesos de toma de decisiones como a los medios de acción que los rodean.

En primer lugar, las transiciones se sitúan en el centro de problemas vinculados a diferentesvarias escalas de poder político. Las cuestiones medioambientales implican la elaboración de programas políticos y su aplicación a escala local, estatal, regional (como la Unión Europea) e internacional. Esto implica reflexionar sobre la legitimidad de los poderes en cada uno de estos niveles, pero también sobre las interacciones entre estos diferentes niveles de poder, que a veces pueden legitimarlos (como demuestran, por ejemplo, el discurso político y el análisis de la "gobernanza multinivel"), pero también deslegitimarlos (pensamos, entre otras cosas, en la cuestión de la imputabilidadde las políticas). Así pues, los procesos de transición plantean interrogantes sobre los modos de gobernanza existentes y sus consecuencias para la legitimidad del poder político.¿Cómo se elaboran las decisiones relativas a las transiciones y cómo perciben los ciudadanos esta gobernanza? ¿Evolucionan estos últimos en contacto con los procesos de transición? Estas son sólo algunas de las cuestiones que podrán abordarse en este seminario.

Entonces, porque los procesos de transición crean y requieren la gestión de "conflictos de legitimidades democráticas". Éstos aparecen en la fase de identificación de los problemas, de elaboración de los programas políticos y de su aplicación. Estos conflictos oponen el poder político a otras fuentes de legitimidad. Este es el caso cuando surgen "prácticas políticas autónomas", que reúnen a grupos que afirman proteger el interés general, como las ONG, los grupos de reflexión o los grupos de activistas. Por poner sólo algunos ejemplos, la polémica en torno a los megabascos o la construcción de la línea ferroviaria Lyon-Turín enfrenta a representantes electos con activistas y ONG, que ilustran este tipo de argumentos. Estos conflictos dan lugar a discursos, procesos o acciones que deslegitiman o, por el contrario, legitiman el poder político. Este puede ser el caso del uso de nuevos "legitimadoresactores", como expertos y científicos, cuyo creciente papel podría ser objeto de estudio. También puede ser el caso de la utilización de medios políticos (procedimientos de decisión), jurídicos (litigios climáticos, por ejemplo), administrativos o policiales, que pueden legitimar o, por el contrario, deslegitimar el poder político, sin que esta cuestión esté necesariamente vinculada a la de la legalidad de la acción de este último.

Por último, los programas de transición política tienen consecuencias para el equilibrio de los regímenes democráticos.Este seminario propone reflexionar sobre los nuevos equilibrios institucionales en curso o por venir entre los actores del poder y sobre lo que ello implica para el carácter democrático de los regímenes. En efecto, por un lado, ciertos discursos o acciones preconizan la instauración de regímenes restrictivos de las libertades, que constituyen formas de autoritarismo presentadas como necesarias para la realización de las transiciones. Por otro, a contrario, son formas preconis de radicalización democrática, en particular a través de una extensión del debate público, de sus actores, de sus funciones, e incluso a través de la institucionalización de la deliberación ciudadana. Este seminario propone estudiar estos discursos y la realidad de lo que los procesos de transición hacen a los regímenes democráticos.