Coloquio «El anarquismo en todas sus vertientes (siglos XIX-XXI)»
Jornadas organizadas por el Observatorio de Extremismos y Signos Emergentes
Valenciennes, 4 y 5 de junio de 2026
Si bien «anarquía» significa etimológicamente «ausencia de autoridad» y se le ha atribuido una connotación negativa asociada al desorden, el anarquismo es un término que se forjó a lo largo del siglo XIX como una corriente política que rechazaba las formas tradicionales de la política (rechazo del Estado o de la participación en la vida política institucional).
Nacido al mismo tiempo que el socialismo, del que constituye originalmente, y al menos en parte, una corriente, se distingue de este, sin embargo, por sus diversas interpretaciones y sus prácticas, que le permiten reunir a militantes con trayectorias y recorridos totalmente diferentes: algunos optan por un enfoque que se inscribe en la esfera individual —comunidades veganas y naturistas, importancia fundamental atribuida a las relaciones interpersonales, entre las que destacan principalmente la cuestión del amor libre y la liberación de la mujer, primacía otorgada al papel de la educación; otros, militantes obreros, buscan sentar las bases de una sociedad basada en el control de la producción por parte de organismos sindicales: lo que se convertirá en el anarcosindicalismo. La diversidad de sus corrientes ha propiciado interpretaciones diversas, por no decir divergentes. Unos pueden plantearse la acción violenta para derrocar la sociedad, caracterizada sobre todo por la «propaganda de los hechos». Otros, por el contrario, consideran que solo la no violencia absoluta permite transformar la sociedad de forma duradera, y que para lograrlo conviene adoptar una actitud pacifista intransigente, el «pacifismo integral», que prescribe la no resistencia a la violencia y rechaza por principio la noción de «guerra justa», independientemente de contra quién se dirija. Estas diversas tendencias, estas opciones tácticas divergentes y estos impulsos a veces contradictorios han hecho que el anarquismo haya sido clasificado en la categoría de los extremismos políticos.
El movimiento anarquista, por su naturaleza y su funcionamiento —el rechazo de toda organización rígida y permanente y de una estructura jerárquica—, es polimórfico. Atrae a sus filas un amplio abanico de prácticas y acoge también —permitiendo que se reivindiquen sus principios— a personas que, en un principio, parecen alejadas de sus concepciones.
A diferencia de otras corrientes de la vida política, estructuradas en torno a organizaciones jerárquicas, el anarquismo constituye un movimiento que acoge orientaciones a veces en conflicto entre sí.
Este coloquio se propone estudiar todas las corrientes del anarquismo desde el siglo XIX. Se hará hincapié en las formas originales de expresión de los anarquismos y se intentará explorar los ángulos muertos de esta filosofía política. Aunque la atención se centrará principalmente en Europa, cualquier espacio geográfico podrá ser objeto de análisis.